sábado, 2 de enero de 2010

2010

Ya está aquí. Se llama 2010. Un nombre para un tiempo. (Cuántas cosas hemos inventado para hacernos entender).
Estoy en plena resaca de 2009. Me durará. He de reiniciar tantas cosas (porque muchas han sido las que dejé incompletas). Trataré de reponerme de este tiempo pasado reciente que tan mal me sienta. Ahora viajaré al Bierzo, a Ponferrada. Allí comenzaré a trabajar en esto de la reconstrucción (otra vez lo mismo, como si este tiempo de entreaños me diluyera). He de materializarme, abandonar este impermeable con el que he permanecido invisible; recrearme; y de nuevo, reconocerme. Desde ahí echaré a andar. Voy a hacerlo sin propósitos (me agotan), sin ilusiones (me descorazonan), sin objetivos (me aburren). Solamente, un año más, echaré a andar.
Y otra cosa, no volveré a etiquetar las entradas de este blog (miraré muy bien si es imprescindible). No volveré a entretenerme con lo que no termina por interesarme. Haré en adelante lo que me dé la gana; trataré de que, sin conocerme nada, me conozcas más; de que sepas que ahí hay un libro que puedes leer, y de que lo he escrito yo; cómpralo, si quieres; o recógelo en una biblioteca; róbalo, si quieres róbalo, pero entonces sí que has de leerlo. Y no vuelvas nunca a decir que sabes quien soy si no me has leído. No te lo voy a permitir.

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