lunes, 26 de noviembre de 2012

Lo que el agua se lleva

Ya está publicada en La historia que no se ve la página 12 correspondiente a la foto que describí y de la que hablé en la entrada "Lo que el mar devuelve" de este blog. 

Comentaba entonces que no considero que el mar lo devuelva todo, porque con las cosas que el agua se lleva se van también los recuerdos y los sentimientos con los que el hombre envuelve los objetos de uso o mirada más habitual; así, esos objetos se cargan de vida, de historia y de significado. Y es a este aspecto de las cosas al que he dedicado la historia Lo que el mar no devuelve, donde a través de una escena cotidiana en casos de inundación, procuro contar ese momento en el que una mujer mayor observa cuánto de la vida se le va en lo que el agua se lleva. De nada vale que luego el mar lo deje varado en una playa cualquiera, o encallado en lo orilla, como ocurrió con esta silla que aparece en la foto.
Podéis leer y comentar pulsando AQUÍ

sábado, 24 de noviembre de 2012

Sigo en el paraíso...

Sigo aquí, en el Parque Natural de Cabo de Gata; viviendo este otoño fantástico, releyendo a Llamazares y a Coetzee; dos voces bien distintas con las que sigo encontrándome a gusto. Y leyendo los originales presentados a un certamen literario del que soy miembro en el jurado; la verdad es que la calidad de los textos deja mucho que desear, y mira que los leo poniendo todo de mi parte; y sobre todo, en un entorno donde es casi imposible enfadarse, tan difícil, que casi todo parece bueno. Aquí trabajo (no creo que los concursantes se puedan quejar):







El jacuzzi nos lo abren para 6 personas: tres ingleses, dos alemanas y yo; y es que en estas fechas esto es un privilegio.


La primera tumbona de la derecha es mi lugar de trabajo; me proporcionan un portátil, ya que yo solo he traído el iMac. La piscina no la he estrenado: el mar está a menos de 500 metros.

Y esto es parte de lo que encuentro en el camino desde casa:



martes, 20 de noviembre de 2012

Lo que el mar devuelve

Alfaro me ha enviado esta foto. Resulta que es una playa muy próxima a donde yo estoy ahora; y que hace semanas la zona sufrió inundaciones que produjeron grandes destrozos; por eso, durante un tiempo, las playas han permanecido llenas de cañas, troncos y objetos que resultan extraños cuando aparecen así, varados en la arena o encallados cerca de la orilla.

Se oye decir que el mar se lo traga todo; también, que el mar todo lo devuelve. Yo no creo que sean ciertas ninguna de las dos cosas. Claro que el mar puede llegar a tragárselo todo, pero solo si es muy pesado se quedará en el fondo para siempre. Aquello más liviano termina varado en la playa. Pero en cualquier caso, siempre hay algo, mucho, que el mar no devuelve. Es aquello que el hombre acostumbra a añadir a sus cosas y que queda unido a ellas para siempre; por eso son importantes para cada uno sus objetos más personales. Y es que las cosas que nos rodean acaban por estar enriquecidas de nosotros, y se vuelven una parte representativa de nuestras vidas, de nuestra historia, o al menos de una parte importante de ella. Es por esto que en una buena escena, teatral o cinematográfica o literaria, ningún objeto de los que conforman el atrezo deba ser caprichoso; también es por esto que el actor/personaje ha de conseguir en todo momento una relación natural y acostumbrada con los elementos de esa utilería. Es así porque las cosas se cargan de vida, de significado; y cuando las perdemos, de alguna manera también nos quedamos sin aquello que representaban.

En esta fotografía, para mí bellísima, el mar y el cielo aparecen en movimiento, como ocurre en la realidad; la orilla, llena de ramas deshechas; las rocas, que emergen poderosas del agua; y la silla, encallada en la arena mojada de la playa, aparecen nítidas, quietas, como si el tiempo ya no pudiera nunca más perturbarlas. Orilla, ramas, rocas y silla, son aquí protagonistas aparentemente incombustibles al paso de las horas. Lo que pudieran suponer o significar, sí que se lo ha llevado el agua y tragado el mar.

Os dejo la foto para escuchar vuestros comentarios; a mí me queda escribir la historia que no se ve.

(No dejes de pulsar sobre la foto para poder apreciar el detalle y comprender así la relación con ella que trataré de alcanzar en la historia que escriba)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Página 11 del blog "La historia que no se ve"

Ya está publicada la entrada correspondiente a la foto "Felices sueños"; la historia se titula Felices sueños, vida mía; un pequeño cambio, como prometí, pero que me parece fundamental por la contradicción que conlleva respecto a lo que cuenta la historia.
La podéis leer y comentar AQUÍ

A vueltas con la coma

Con este mismo título he publicado una nota en mi página de Facebook que os dejo aquí porque está relacionada con "La historia que no se ve" y concretamente con la historia que corresponde a la última fotografía "Felices sueños". 
Foto e historia que pronto pasarán a la nueva página del libro; mientras tanto, comparto aquí estos asuntos que tienen que ver con los quebraderos a la hora de escribir esa historia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Para "La historia que no se ve"

Acaba de enviarme Alfaro esta fotografía que me parece descarnada y rotunda. Una mirada de frente a una edificación antigua formada por 10 columnas de 6 nichos cada una; en total 60 nichos que forman este cementerio infantil y que más valiera que estuvieran vacíos. En la mayoría de las lápidas se puede leer: El niño (su nombre) subió al cielo el (fecha de su muerte). No me extraña que, como dicen, el cielo esté plagado de ángeles.

(Os recomiendo que ampliéis la fotografía para leer las inscripciones y observar la calidad de esta foto).
Estoy de vacaciones, en un paraíso de luz donde el mar se acerca con dulzura al desierto; no me apetece mirar esta foto; ni escribir historia alguna. Pero lo haré.                       

viernes, 2 de noviembre de 2012

Escena en blanco y negro

Con este título, Escena en blanco y negro, he publicado la historia que no se ve correspondiente a la fotografía Gaviotas; y lo he hecho así porque esta historia trata de la vida de los personajes retratados en blanco y negro, pero también de sueños e ilusiones; de hermandad; de miedo y superación; de un futuro soñado y de un pasado para olvidar. La cara y la cruz, el blanco y el negro, la vida...

Aquí se puede observar y leer; y hacer comentarios y hacerse seguidor de La historia que no se ve