Hace tiempo que no vengo por aquí. Hace tiempo que permanezco quieto, por varias razones. Hoy, revisando fotos, me he encontrado con esta en la que aparecen Berta y Chica; una labradora y una ninfa; un perro y un pájaro, dormidos, y me he dado cuenta otra vez de que Berta es con toda seguridad el ser con la mente más limpia que conozco. Tanto es así, que su capacidad de empatía con los otros llega hasta el punto que, cuando quiere, es capaz de sentirse otra en lo más profundo de su conciencia; por eso, para que su nueva amiga duerma tranquila, intenta que el tamaño de su cuerpo, inmensamente más grande, se reduzca al máximo; y hasta trata de adoptar la misma postura, idéntico recogimiento, hasta que las respiraciones de las dos se acompasan; no sé si también sus sueños. Así es Berta, de alma tan limpia.
martes, 12 de marzo de 2013
martes, 1 de enero de 2013
domingo, 16 de diciembre de 2012
Foto 13: comentarios
Esta es la foto del proyecto La historia que no se ve que menos comentarios ha suscitado. También es verdad que aún no ha sido publicada en el blog del libro, pero este es el momento en el que considero importante detenerme en este asunto.
Sin duda, al tratarse de un retrato en el más completo sentido de la palabra referida a la fotografía, los observadores puede que consideren que poco más han de decir. En este retrato, para mí magnífico, aparecen las figuras de dos hombres, y con ellas su mirada y su actitud vital; los rodea un espacio, un decorado, que no solo habla por sí mismo, sino que además enriquece y completa el significado. El concepto de retrato referido al primer plano del rostro hace tiempo que ha quedado obsoleto. En la actualidad se le pide al retrato, como categoría fotográfica, que aporte mucho más y más allá del semblante del personaje retratado; se le exige, entre otras cosas, que el encuadre muestre con claridad un entorno que, a priori, sea significativo por lo que cuenta y aporta al conocimiento expuesto del personaje retratado. En este sentido son ya muchos los "nuevos" maestros del retrato; aunque en realidad hace siglos que el "retratista", entonces pintor y no fotógrafo, ya llegó a la misma conclusión (no hay más que observar, por ejemplo, la obra de Velázquez).
Y para mí, observador que además ha de enfrentarse a escribir la historia que no se ve en la fotografía, me ha ocurrido algo parecido: me quedé sin comentarios, sin descripción. Esta foto es, aunque no la primera del libro, un verdadero retrato de personaje; y es más verdadero porque aquí los retratados aparecen en un entorno que les es propio y por lo tanto cargado de su experiencia vital, de su manera de ser y estar en la vida. Además, estos personajes retratados no son del todo ajenos al fotógrafo; él conoce sus nombres y bastante de sus vidas; de alguna manera, los quiere. Y esto es fundamental si pretendemos observar una imagen más allá de su calidad desde el análisis puramente técnico; y sobre todo es fundamental para mí, que he de enfrentarme a ella como escritor y no como experto ni como crítico de la fotografía en cuestión.
En el proyecto que supone La historia que no se ve me adentro en la ficción para imaginar una historia, procurando siempre que el objeto de inspiración no sea otro que la propia fotografía. En esta ocasión ha sido diferente. Así lo expuse en la entrada anterior de este blog, y creo que el comentario de Ciso y mi respuesta concluyen lo que pretendo decir ahora:
lunes, 10 de diciembre de 2012
Foto 13
Hoy, cuando ya estamos preparando el viaje de vuelta a Madrid, he recibido la fotografía que hace la número 13 del libro "La historia que no se ve". Alfaro me cuenta que la realizó en la bodega de la casa de estos dos hermanos, el día siguiente al entierro del hermano mayor. Alfaro acudió a ese entierro porque les unen lazos familiares lejanos. También me contó algo de la vida de estos hombres en una pequeña población burgalesa, aquí convertidos en personajes, y me pidió que tratara de escribir precisamente sobre eso, sobre sus auténticas vidas.
Por lo tanto, para esta fotografía no me adentraré en la ficción; no inventaré la historia que no se ve, porque al conocer datos de sus biografías ya no puedo ver otra. Y por lo mismo, no voy a compartir ninguna descripción, ya que el sentido de esas descripciones es contar lo que yo veo en el primer momento que observo la foto y en este caso, como digo, no es posible ni sincero para mí ver otra historia que no sea la real. Por tanto, trataré de escribir una crónica con el cariño y el respeto que, eso sí, han despertado en mí estos hermanos.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Zama
Ayer, sábado 8 de diciembre, muy temprano, Juán, su hijo Juan Antonio y Andrés, amigo de la familia y entrenador de Juan Atonio en asuntos de pesca, salieron a la mar a pescar en las aguas del Cabo. Andrés tiene en su haber todos los títulos que se pueden obtener de la Federación Nacional de Pesca, y su alumno, Juan Antonio, con 15 años, ya ha sido campeón provincial, nacional y está seleccionado para el mundial. (Mucha suerte, amigo).

Entre otros, pescaron un pez al que por aquí llaman zama o dentón, porque tiene la mandíbula adelantada que deja a la vista sus dientes. Este que sostiene Juan Antonio en la foto pesó casi cinco kilos y ayer mismo, a las 14, 30, dimos cuenta de él reunidos en casa de la familia del Hostal Costa Rica (San José - Parque Natural del Cabo de Gata). Fina, la madre, cocinó además calamares en aceite, preparó ajoblanco y ensaladas y una gran fuente de leche frita; Andrés preparó mejillones al vapor con su exclusiva receta, y Juan se ocupó de los vinos. Por lo tanto nos dimos un banquete pantagruélico y una larga y divertida sobremesa; de las botellas de vino que cayeron, mejor no hablar aquí.
Yolanda, a la que recogí en el aeropuerto de Almería el viernes porque se acercó a pasar este puente de la Constitución, también estaba a la mesa. Así como la abuela de la casa y Mari, una buena amiga que se encarga de la oficina de Turismo en San José. Esta ha sido la comida de despedida a la que hemos sido invitados y con la que se cierra este periodo de vacaciones de 2012 en el Cabo de Gata. Mañana lunes regresaremos a Madrid, para saber de verdad de qué va este frío invierno y olvidarnos de estos exquisitos manjares que aquí podemos degustar recién pescados. Y también para comenzar a echar de menos a todos estos buenos amigos.

Entre otros, pescaron un pez al que por aquí llaman zama o dentón, porque tiene la mandíbula adelantada que deja a la vista sus dientes. Este que sostiene Juan Antonio en la foto pesó casi cinco kilos y ayer mismo, a las 14, 30, dimos cuenta de él reunidos en casa de la familia del Hostal Costa Rica (San José - Parque Natural del Cabo de Gata). Fina, la madre, cocinó además calamares en aceite, preparó ajoblanco y ensaladas y una gran fuente de leche frita; Andrés preparó mejillones al vapor con su exclusiva receta, y Juan se ocupó de los vinos. Por lo tanto nos dimos un banquete pantagruélico y una larga y divertida sobremesa; de las botellas de vino que cayeron, mejor no hablar aquí.
Yolanda, a la que recogí en el aeropuerto de Almería el viernes porque se acercó a pasar este puente de la Constitución, también estaba a la mesa. Así como la abuela de la casa y Mari, una buena amiga que se encarga de la oficina de Turismo en San José. Esta ha sido la comida de despedida a la que hemos sido invitados y con la que se cierra este periodo de vacaciones de 2012 en el Cabo de Gata. Mañana lunes regresaremos a Madrid, para saber de verdad de qué va este frío invierno y olvidarnos de estos exquisitos manjares que aquí podemos degustar recién pescados. Y también para comenzar a echar de menos a todos estos buenos amigos.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Lo que el agua se lleva
Ya está publicada en La historia que no se ve la página 12 correspondiente a la foto que describí y de la que hablé en la entrada "Lo que el mar devuelve" de este blog.
Comentaba entonces que no considero que el mar lo devuelva todo, porque con las cosas que el agua se lleva se van también los recuerdos y los sentimientos con los que el hombre envuelve los objetos de uso o mirada más habitual; así, esos objetos se cargan de vida, de historia y de significado. Y es a este aspecto de las cosas al que he dedicado la historia Lo que el mar no devuelve, donde a través de una escena cotidiana en casos de inundación, procuro contar ese momento en el que una mujer mayor observa cuánto de la vida se le va en lo que el agua se lleva. De nada vale que luego el mar lo deje varado en una playa cualquiera, o encallado en lo orilla, como ocurrió con esta silla que aparece en la foto.
Podéis leer y comentar pulsando AQUÍlahistoriaquenoseve.blogspot.com
sábado, 24 de noviembre de 2012
Sigo en el paraíso...
Sigo aquí, en el Parque Natural de Cabo de Gata; viviendo este otoño fantástico, releyendo a Llamazares y a Coetzee; dos voces bien distintas con las que sigo encontrándome a gusto. Y leyendo los originales presentados a un certamen literario del que soy miembro en el jurado; la verdad es que la calidad de los textos deja mucho que desear, y mira que los leo poniendo todo de mi parte; y sobre todo, en un entorno donde es casi imposible enfadarse, tan difícil, que casi todo parece bueno. Aquí trabajo (no creo que los concursantes se puedan quejar):
El jacuzzi nos lo abren para 6 personas: tres ingleses, dos alemanas y yo; y es que en estas fechas esto es un privilegio.
La primera tumbona de la derecha es mi lugar de trabajo; me proporcionan un portátil, ya que yo solo he traído el iMac. La piscina no la he estrenado: el mar está a menos de 500 metros.
Y esto es parte de lo que encuentro en el camino desde casa:
El jacuzzi nos lo abren para 6 personas: tres ingleses, dos alemanas y yo; y es que en estas fechas esto es un privilegio.
La primera tumbona de la derecha es mi lugar de trabajo; me proporcionan un portátil, ya que yo solo he traído el iMac. La piscina no la he estrenado: el mar está a menos de 500 metros.
Y esto es parte de lo que encuentro en el camino desde casa:
martes, 20 de noviembre de 2012
Lo que el mar devuelve
Alfaro me ha enviado esta foto. Resulta que es una playa muy próxima a donde yo estoy ahora; y que hace semanas la zona sufrió inundaciones que produjeron grandes destrozos; por eso, durante un tiempo, las playas han permanecido llenas de cañas, troncos y objetos que resultan extraños cuando aparecen así, varados en la arena o encallados cerca de la orilla.
Se oye decir que el mar se lo traga todo; también, que el mar todo lo devuelve. Yo no creo que sean ciertas ninguna de las dos cosas. Claro que el mar puede llegar a tragárselo todo, pero solo si es muy pesado se quedará en el fondo para siempre. Aquello más liviano termina varado en la playa. Pero en cualquier caso, siempre hay algo, mucho, que el mar no devuelve. Es aquello que el hombre acostumbra a añadir a sus cosas y que queda unido a ellas para siempre; por eso son importantes para cada uno sus objetos más personales. Y es que las cosas que nos rodean acaban por estar enriquecidas de nosotros, y se vuelven una parte representativa de nuestras vidas, de nuestra historia, o al menos de una parte importante de ella. Es por esto que en una buena escena, teatral o cinematográfica o literaria, ningún objeto de los que conforman el atrezo deba ser caprichoso; también es por esto que el actor/personaje ha de conseguir en todo momento una relación natural y acostumbrada con los elementos de esa utilería. Es así porque las cosas se cargan de vida, de significado; y cuando las perdemos, de alguna manera también nos quedamos sin aquello que representaban.
En esta fotografía, para mí bellísima, el mar y el cielo aparecen en movimiento, como ocurre en la realidad; la orilla, llena de ramas deshechas; las rocas, que emergen poderosas del agua; y la silla, encallada en la arena mojada de la playa, aparecen nítidas, quietas, como si el tiempo ya no pudiera nunca más perturbarlas. Orilla, ramas, rocas y silla, son aquí protagonistas aparentemente incombustibles al paso de las horas. Lo que pudieran suponer o significar, sí que se lo ha llevado el agua y tragado el mar.
Os dejo la foto para escuchar vuestros comentarios; a mí me queda escribir la historia que no se ve.
(No dejes de pulsar sobre la foto para poder apreciar el detalle y comprender así la relación con ella que trataré de alcanzar en la historia que escriba)
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Página 11 del blog "La historia que no se ve"
Ya está publicada la entrada correspondiente a la foto "Felices sueños"; la historia se titula Felices sueños, vida mía; un pequeño cambio, como prometí, pero que me parece fundamental por la contradicción que conlleva respecto a lo que cuenta la historia.
La podéis leer y comentar AQUÍ
La podéis leer y comentar AQUÍ
A vueltas con la coma
Con este mismo título he publicado una nota en mi página de Facebook que os dejo aquí porque está relacionada con "La historia que no se ve" y concretamente con la historia que corresponde a la última fotografía "Felices sueños".
Foto e historia que pronto pasarán a la nueva página del libro; mientras tanto, comparto aquí estos asuntos que tienen que ver con los quebraderos a la hora de escribir esa historia.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Para "La historia que no se ve"
Acaba de enviarme Alfaro esta fotografía que me parece descarnada y rotunda. Una mirada de frente a una edificación antigua formada por 10 columnas de 6 nichos cada una; en total 60 nichos que forman este cementerio infantil y que más valiera que estuvieran vacíos. En la mayoría de las lápidas se puede leer: El niño (su nombre) subió al cielo el (fecha de su muerte). No me extraña que, como dicen, el cielo esté plagado de ángeles.
Estoy de vacaciones, en un paraíso de luz donde el mar se acerca con dulzura al desierto; no me apetece mirar esta foto; ni escribir historia alguna. Pero lo haré.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Escena en blanco y negro
Con este título, Escena en blanco y negro, he publicado la historia que no se ve correspondiente a la fotografía Gaviotas; y lo he hecho así porque esta historia trata de la vida de los personajes retratados en blanco y negro, pero también de sueños e ilusiones; de hermandad; de miedo y superación; de un futuro soñado y de un pasado para olvidar. La cara y la cruz, el blanco y el negro, la vida...
Aquí se puede observar y leer; y hacer comentarios y hacerse seguidor de La historia que no se ve
Aquí se puede observar y leer; y hacer comentarios y hacerse seguidor de La historia que no se ve
viernes, 5 de octubre de 2012
Nueva foto para "La historia que no se ve"
He recibido esta foto de Alfaro. Lo que quiere decir que pasará a formar parte del libro "La historia que no se ve" y que por tanto he de escribir una historia.
Para empezar, como siempre, la observo detenidamente y escucho con atención lo que me dice; así nace la descripción que fundamentará esa historia, y así la comparto.
(Pulsar sobre la foto para agrandar)
"Dos hombres pescan a la orilla del mar; en una costa sin playa de arena, repleta de piedras. Uno de ellos parece tranquilo, concentrado en su faena, ajeno a todo; la figura del otro, en movimiento, menos tranquilo, transmite inquietud. Completa la escena una bandada de gaviotas, que se vuelven protagonistas por su cercanía a los personajes y al ojo que observa; tan cercanas que se las oye gritar"
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